La presión sanguínea alta se trata típicamente efectuando cambios en el estilo de vida y/o con medicación. Las alteraciones en el estilo de vida incluyen perdida de peso, dejar de fumar, comer siguiendo una dieta sana y hacer suficiente ejercicio físico.
Cuando las modificaciones en el tren de vida no son suficientes para controlar la presión sanguínea elevada, su facultativo le prescribirá un medicamento. Un tratamiento farmacéutico se recomienda generalmente si su tensión arterial está en o por encima de los 140/90 mmHg. Para personas con diabetes, se recomienda el tratamiento si su presión está en o por encima de 130/80 mmHg.
Adalat® tiene la ventaja de ser un medicamento bien establecido. La evidencia científica obtenida de estudios clínicos, incluyendo a miles de pacientes, claramente indica que Adalat® es muy efectivo para la reducción de la tensión arterial elevada, sin comprometer la seguridad del paciente.
La evidencia científica muestra que Adalat® obtiene algunos de los mejores resultados de efecto clínico a largo plazo. Consecuentemente, los estudios clínicos controlados de gran escala han confirmado que Adalat® es capaz de retardar el avance de la enfermedad en pacientes con presión sanguínea alta: Adalat® puede salvar vidas.1,2
1. Brown MJ, et al. Lancet 2000;356:366-72.
2. Poole-Wilson P, et al. Lancet 2004;364:849-57.